Aquí termina este blog.
Ya no le encuentro uso ni necesidad. Estoy haciendo algo diferente en mi vida.
Aun así, me niego a borrar nada de lo que yo he escrito, porque forma parte de mi. Incluso aun a sabiendas que entre estas líneas que me niego a borrar hay cosas bastante sensitivas... aunque todas forman parte del pasado.
Para los 2 o 3 personas que leían este blog, o si alguien ha llegado aquí de rebote... Ahora escribo aquí:
palabrasdedentro.blogspot.com
Forever in love
martes, 12 de febrero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Me tocó nacer Mar.
El año nuevo no empieza como a uno le gustaría. Es una desilusión tras otra, es una decepción escondida detrás de un silencio de muchas palabras... y siempre, siempre es la misma asignatura.
Me siento como el mar cuando arremete una y otra vez contra las rocas de la costa. Una y otra vez, no importa cuan fuerte golpee, cuantas veces insista... ni consigue pasar de la roca, ni parece tener más remedio que seguir intentándolo una y otra vez, día tras día, noche tras noche.
Cuando nacemos y nos hacemos, a unos les toca ser roca, y a otros nos toca ser mar.
Me siento como el mar cuando arremete una y otra vez contra las rocas de la costa. Una y otra vez, no importa cuan fuerte golpee, cuantas veces insista... ni consigue pasar de la roca, ni parece tener más remedio que seguir intentándolo una y otra vez, día tras día, noche tras noche.
Cuando nacemos y nos hacemos, a unos les toca ser roca, y a otros nos toca ser mar.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Poco a poco
No sé qué escribir, ni cómo. Hoy en clase he leído una frase que me ha parecido muy... sorprendentemente acertada: Si no sabes dónde vas, no importa el camino que elijas.
Te escribo para decirte que no soy capaz de estar a tu lado sin mirarte, que no soy capaz de pensar en ti sin echarte de menos, ni de sentir que algo me falta cuando me encuentro solo ante el espejo.
Es la verdad, lo siento. Sé que tú... bueno, no importa lo que yo sé, porque lo que sé y lo que mi corazón se permite sentir son cosas diferentes.
Me preguntaba... si alguna vez habías tocado una piedra de fuego que helara. Eso es lo que siento yo cuando estoy contigo, una piedra de fuego, que me aviva el alma y el corazón, pero que me hiela, y me encuentro incapaz de moverme con libertad... porque todo lo que quiero es poder quedarme eternamente a tu lado, poder acompañarte en tus risas y abrazos, pero sobretodo en tus lágrimas y tus caídas.
No sé qué tienes, no sé por qué me haces sentir así... sé que sea lo que sea, nace en tu sonrisa. Lo sé, porque cada vez que te veo sonreír me olvido de respirar y de quién me mira. Sé que es muy difícil, pero eso nunca me ha parado antes, siempre soy fiel a lo que me dice mi corazón, no porque piense que así nunca me equivoco...sino porque siento que así nunca tendré de qué arrepentirme.
¿Sabes? Soy una persona muy dada a sufrir, me ilusiono y me enamoro con mucha facilidad, de forma muy intensa, y vuelo, vuelo alto, muy alto, casi rozando el cielo... y luego suelo caerme sin paracaídas, suelo fracturarme varios huesos, suelo romperme en varios trozos y rajarme el corazón. Así soy yo.
Pero sabes.... no sé por qué tengo la sensación, que si hoy me cogieras entre tus brazos y rozaras mi labios con un beso... pensaría que todo ese dolor que he vivido ha valido la pena.
Eso eres para mi. Ya no me conformo con decirte que me gustas, la verdad es que me encantas.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Sólo quería decirte...
"Hola. Estás?"
"Sí, qué pasa, dime"
"Nada...sólo quería decirte que llevo pensando en ti desde la primera vez que te vi sonreír, ¿lo sabías? Ese momento para mi impulsó un cambio en mi vida.
Es gracioso, porque la primera vez que te vi no sólo no me llamaste la atención, sino que incluso pensé que no eras mi tipo. Pero ese día que te vi sonreír, note como me ardían las mejillas y me sorprendí a mi mismo mirándote a escondidas a lo largo de toda la clase.
Yo no lo esperaba, pero desde ese momento, fui incapaz de dejar de intentar buscarte con la mirada. ¿Y sabes por qué llego tarde todos los días? Porque es perfecto para poder sentarme a tu lado. Siempre tienes un sitio libre al lado, ¿te habías dado cuenta? Me gusta pensar que lo haces porque sabes que llegaré tarde.
Desde entonces busco todo tipo de excusas para hablar contigo o sentarme cerca. Me gusta mucho hacerte reír y que sonrías con esa sonrisa tan especial que tienes. Me gusta ver como se te entrecierran los ojos y se pliegan levemente las esquinas de los mismos, me gusta, porque noto que sonríes de corazón.
No sé si te acordarás. ¿Recuerdas aquel día que te pregunté si podía acompañarte en silencio hasta Blasco Ibañez? No tenía intención de hablar. Ese día y el anterior estaba enfadado con el mundo, conmigo mismo, con todo y con nada. Sólo quería que el día pasara rápido, poder llegar a casa y ahogar mis penas en mi cuarto tapándome con la almohada.
Pero tú... tú me hiciste hablar. Ni siquiera me di cuenta, ni siquiera lo noté. Me miraste, entendiste que no quería hablar de lo que me pasaba y lo volviste a hacer. Sonreíste... y esta vez no vi sólo una sonrisa, vi también que de verdad no te gustaba verme así... Y eso me hizo fuerte. Estuve hablando contigo sin parar, no recordé mis problemas ni un sólo instante, quemé el pasado en una llama azul que no volverá a arder... descubrí que hay un después.
Un después. Todavía sigues pensando que te debo el 2.5% de aquella canción que compuse en clase, y todo porque me ayudaste a ponerle título. ¿Te puedo decir una cosa? No te debo el 2.5%, te debo cada verso y cada palabra que salieron ese día de mis manos. Por cada mirada furtiva para inspirarme, por cada segundo que mirabas al infinito y yo recogía suspiros. Y bueno, en verdad la hoja y el boli donde lo escribí también eran tuyos.
Ahora le estoy poniendo música, pero sin ti es mucho más difícil.
En verdad mis amigos me han dicho que estoy haciéndome daño a mí mismo. Que debería ilusionarme menos y más despacio, que debería aprender a no darme una y otra vez con la misma pared. Pero no puedo. Sé que es difícil, pero también sé que hay historias con final feliz... y yo por un final contigo, estoy dispuesto a darlo y arriesgarlo todo.
A todo esto... sigo pensando que no eres mi tipo. Eres más bien.... mi todo."
Esas cosas que te encantaría poder decir y que no te queda más remedio que ahogar en el silencio de una carta que nunca será enviada.
"Sí, qué pasa, dime"
"Nada...sólo quería decirte que llevo pensando en ti desde la primera vez que te vi sonreír, ¿lo sabías? Ese momento para mi impulsó un cambio en mi vida.
Es gracioso, porque la primera vez que te vi no sólo no me llamaste la atención, sino que incluso pensé que no eras mi tipo. Pero ese día que te vi sonreír, note como me ardían las mejillas y me sorprendí a mi mismo mirándote a escondidas a lo largo de toda la clase.
Yo no lo esperaba, pero desde ese momento, fui incapaz de dejar de intentar buscarte con la mirada. ¿Y sabes por qué llego tarde todos los días? Porque es perfecto para poder sentarme a tu lado. Siempre tienes un sitio libre al lado, ¿te habías dado cuenta? Me gusta pensar que lo haces porque sabes que llegaré tarde.
Desde entonces busco todo tipo de excusas para hablar contigo o sentarme cerca. Me gusta mucho hacerte reír y que sonrías con esa sonrisa tan especial que tienes. Me gusta ver como se te entrecierran los ojos y se pliegan levemente las esquinas de los mismos, me gusta, porque noto que sonríes de corazón.
No sé si te acordarás. ¿Recuerdas aquel día que te pregunté si podía acompañarte en silencio hasta Blasco Ibañez? No tenía intención de hablar. Ese día y el anterior estaba enfadado con el mundo, conmigo mismo, con todo y con nada. Sólo quería que el día pasara rápido, poder llegar a casa y ahogar mis penas en mi cuarto tapándome con la almohada.
Pero tú... tú me hiciste hablar. Ni siquiera me di cuenta, ni siquiera lo noté. Me miraste, entendiste que no quería hablar de lo que me pasaba y lo volviste a hacer. Sonreíste... y esta vez no vi sólo una sonrisa, vi también que de verdad no te gustaba verme así... Y eso me hizo fuerte. Estuve hablando contigo sin parar, no recordé mis problemas ni un sólo instante, quemé el pasado en una llama azul que no volverá a arder... descubrí que hay un después.
Un después. Todavía sigues pensando que te debo el 2.5% de aquella canción que compuse en clase, y todo porque me ayudaste a ponerle título. ¿Te puedo decir una cosa? No te debo el 2.5%, te debo cada verso y cada palabra que salieron ese día de mis manos. Por cada mirada furtiva para inspirarme, por cada segundo que mirabas al infinito y yo recogía suspiros. Y bueno, en verdad la hoja y el boli donde lo escribí también eran tuyos.
Ahora le estoy poniendo música, pero sin ti es mucho más difícil.
En verdad mis amigos me han dicho que estoy haciéndome daño a mí mismo. Que debería ilusionarme menos y más despacio, que debería aprender a no darme una y otra vez con la misma pared. Pero no puedo. Sé que es difícil, pero también sé que hay historias con final feliz... y yo por un final contigo, estoy dispuesto a darlo y arriesgarlo todo.
A todo esto... sigo pensando que no eres mi tipo. Eres más bien.... mi todo."
Esas cosas que te encantaría poder decir y que no te queda más remedio que ahogar en el silencio de una carta que nunca será enviada.
sábado, 1 de diciembre de 2012
~Let it be different this time~
Queda comprobado que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, o al menos una parecida, demasiado parecida para no llamarla "misma piedra".
No sirve de nada lo claro que te lo expliquen, no sirve de nada lo claro que tú mismo lo veas...no sirve, porque la razón por la que sigues adelante, no tiene nada que ver con lo que piensas, sino con lo que sientes. Y quién
No sirve de nada lo claro que te lo expliquen, no sirve de nada lo claro que tú mismo lo veas...no sirve, porque la razón por la que sigues adelante, no tiene nada que ver con lo que piensas, sino con lo que sientes. Y quién
le dice que no al corazón? Yo no.
No creo que necesite un milagro, tan sólo que te des cuenta, que decidas dar un salto por fin, que decidas que la vida tiene algo más que ofrecerte, que hay algo que todavía no llegas a tener... y que decidas buscarlo en mi.
Si tú te atreves y das ese paso, yo prometo hacer de tu vida una aventura y una ilusión cada día, prometo que no volverás a pensar en cómo alcanzar tus sueños, porque yo te empujaré a hacerlos realidad, prometo que no dejaré que la palabra soledad se acerque a tus labios y que por cada lágrima que derrames, yo lloraré dos.
No puedo prometerte que sonreirás a cada momento, o que no sabrás qué es llorar, ni si quiera puedo prometerte que nunca te frustrarás... pero nunca llorarás sola, y mi espalda nunca la verás... porque igual que es cierto que cuando no tengo sufro mucho, más cierto es que cuando lo tengo, es imposible sentirlo más.
Y aquí uno escribe estas líneas, ya no sólo por desahogarse sin más, sino como esperando que al escribirlas, todo lo que escribe se haga realidad...porque aunque parezca mentira, las cosas escritas parecen más reales que las que sólo se piensan o se imagina. Quizá sea una tontería, o quizá tenga un poco de razón. Ahora una vez escrito, no soy capaz de echarme atrás.
Si esta historia vuelve a ser una historia que cae en el vacío, no me arrepentiré ni un segundo de nada de lo que he sentido. Si esta historia vuelve a ser una historia que no tiene más que un principio... no me arrepentiré de nada de lo que he hecho o dicho, porque si sólo va a tener un principio, al menos por mi parte, que sea el mejor.
No creo que necesite un milagro, tan sólo que te des cuenta, que decidas dar un salto por fin, que decidas que la vida tiene algo más que ofrecerte, que hay algo que todavía no llegas a tener... y que decidas buscarlo en mi.
Si tú te atreves y das ese paso, yo prometo hacer de tu vida una aventura y una ilusión cada día, prometo que no volverás a pensar en cómo alcanzar tus sueños, porque yo te empujaré a hacerlos realidad, prometo que no dejaré que la palabra soledad se acerque a tus labios y que por cada lágrima que derrames, yo lloraré dos.
No puedo prometerte que sonreirás a cada momento, o que no sabrás qué es llorar, ni si quiera puedo prometerte que nunca te frustrarás... pero nunca llorarás sola, y mi espalda nunca la verás... porque igual que es cierto que cuando no tengo sufro mucho, más cierto es que cuando lo tengo, es imposible sentirlo más.
Y aquí uno escribe estas líneas, ya no sólo por desahogarse sin más, sino como esperando que al escribirlas, todo lo que escribe se haga realidad...porque aunque parezca mentira, las cosas escritas parecen más reales que las que sólo se piensan o se imagina. Quizá sea una tontería, o quizá tenga un poco de razón. Ahora una vez escrito, no soy capaz de echarme atrás.
Si esta historia vuelve a ser una historia que cae en el vacío, no me arrepentiré ni un segundo de nada de lo que he sentido. Si esta historia vuelve a ser una historia que no tiene más que un principio... no me arrepentiré de nada de lo que he hecho o dicho, porque si sólo va a tener un principio, al menos por mi parte, que sea el mejor.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Quizá
Quizá esa sea la respuesta. Quizá esa sea la verdad que no he querido ver:
Siempre aconsejando lo mismo. Siempre poniéndome en la piel de los demás y decantándome por las mismas opciones, las que siempre han parecido las mejor para esa persona, las que yo creía que debían ir en su favor...
Y así es como me he dado cuenta hoy, de que quizá, sólo quizá, sea eso lo que yo ahora deba hacer...
Aléjate de aquello que te haga daño, de aquello que te haga sufrir, que no te convenga... por mucho que la ames, aléjate.
No sé si podré, pero tendré que intentarlo. Ella nunca leerá esto, ella puede que nunca sepa que pasó... pero aunque sea así, desde aquí me despido. Hasta luego, pRoMetida.
Siempre aconsejando lo mismo. Siempre poniéndome en la piel de los demás y decantándome por las mismas opciones, las que siempre han parecido las mejor para esa persona, las que yo creía que debían ir en su favor...
Y así es como me he dado cuenta hoy, de que quizá, sólo quizá, sea eso lo que yo ahora deba hacer...
Aléjate de aquello que te haga daño, de aquello que te haga sufrir, que no te convenga... por mucho que la ames, aléjate.
No sé si podré, pero tendré que intentarlo. Ella nunca leerá esto, ella puede que nunca sepa que pasó... pero aunque sea así, desde aquí me despido. Hasta luego, pRoMetida.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Nada
Ayer fue un día triste, un día muy oscuro. Hubo heridas, abiertas; hubo recuerdos, hubo dolor... y al mundo le dije adiós.
Le dije adiós al mundo entero, aunque tan sólo será un hasta luego. No quiero hablar con nadie, no quiero escuchar los estúpidos consejos de siempre ni las palabras de aliento que sólo hacen que acrecentar mi dolor. No quiero dar pena, no quiero que la gente esté encima de mi ni se preocupe. Se agradece, a uno le hace sentir mejor... pero no es lo que quiero ni lo que necesito.
Necesito tiempo para mí, para pensar, para sentir, para quitar la nube que flota en mi mente... pero parece que sólo tiempo no va a ser suficiente. Aunque esta vez parece que no voy a tener nada más.
Se me han ido las ganas de todo, de salir por ahí, de jugar al ordenador, de hacer los trabajos de la universidad... y lo peor, lo que indica que realmente algo va mal.. se me han ido las ganas de tocar la guitarra. No me apetece ni componer ni tocar.
Al menos... tampoco me apetece llorar. Es como si me hubieran cogido el corazón y lo hubieran helado para después arrancármelo del pecho y dejarme así, con vida pero sin pasión por nada, sin ganas de nada. Apático.
Ella no sabe el significado de las palabras. Ella no sabe el significado de los actos, de las promesas y de lo que significa amar de verdad. Ella cree que lo sabe... pero sólo ha tocado el borde con la punta de los dedos.
Le queda tanto por aprender, le queda tanto por enseñar, le queda tanto... tanto... para darse cuenta de lo que hay en realidad...
Y no puedo odiarla, ni dejarla de amar. Duele, es cierto, pero lo que hay es lo que hay.
Dame fuerzas, señor, porque yo soy muy débil.
Le dije adiós al mundo entero, aunque tan sólo será un hasta luego. No quiero hablar con nadie, no quiero escuchar los estúpidos consejos de siempre ni las palabras de aliento que sólo hacen que acrecentar mi dolor. No quiero dar pena, no quiero que la gente esté encima de mi ni se preocupe. Se agradece, a uno le hace sentir mejor... pero no es lo que quiero ni lo que necesito.
Necesito tiempo para mí, para pensar, para sentir, para quitar la nube que flota en mi mente... pero parece que sólo tiempo no va a ser suficiente. Aunque esta vez parece que no voy a tener nada más.
Se me han ido las ganas de todo, de salir por ahí, de jugar al ordenador, de hacer los trabajos de la universidad... y lo peor, lo que indica que realmente algo va mal.. se me han ido las ganas de tocar la guitarra. No me apetece ni componer ni tocar.
Al menos... tampoco me apetece llorar. Es como si me hubieran cogido el corazón y lo hubieran helado para después arrancármelo del pecho y dejarme así, con vida pero sin pasión por nada, sin ganas de nada. Apático.
Ella no sabe el significado de las palabras. Ella no sabe el significado de los actos, de las promesas y de lo que significa amar de verdad. Ella cree que lo sabe... pero sólo ha tocado el borde con la punta de los dedos.
Le queda tanto por aprender, le queda tanto por enseñar, le queda tanto... tanto... para darse cuenta de lo que hay en realidad...
Y no puedo odiarla, ni dejarla de amar. Duele, es cierto, pero lo que hay es lo que hay.
Dame fuerzas, señor, porque yo soy muy débil.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)