jueves, 6 de diciembre de 2012

Sólo quería decirte...

"Hola. Estás?"
"Sí, qué pasa, dime"
"Nada...sólo quería decirte que llevo pensando en ti desde la primera vez que te vi sonreír, ¿lo sabías? Ese momento para mi impulsó un cambio en mi vida.
Es gracioso, porque la primera vez que te vi no sólo no me llamaste la atención, sino que incluso pensé que no eras mi tipo. Pero ese día que te vi sonreír, note como me ardían las mejillas y me sorprendí a mi mismo mirándote a escondidas a lo largo de toda la clase.
Yo no lo esperaba, pero desde ese momento, fui incapaz de dejar de intentar buscarte con la mirada. ¿Y sabes por qué llego tarde todos los días? Porque es perfecto para poder sentarme a tu lado. Siempre tienes un sitio libre al lado, ¿te habías dado cuenta? Me gusta pensar que lo haces porque sabes que llegaré tarde.
Desde entonces busco todo tipo de excusas para hablar contigo o sentarme cerca. Me gusta mucho hacerte reír y que sonrías con esa sonrisa tan especial que tienes. Me gusta ver como se te entrecierran los ojos y se pliegan levemente las esquinas de los mismos, me gusta, porque noto que sonríes de corazón.

No sé si te acordarás. ¿Recuerdas aquel día que te pregunté si podía acompañarte en silencio hasta Blasco Ibañez? No tenía intención de hablar. Ese día y el anterior estaba enfadado con el mundo, conmigo mismo, con todo y con nada. Sólo quería que el día pasara rápido, poder llegar a casa y ahogar mis penas en mi cuarto tapándome con la almohada.
Pero tú... tú me hiciste hablar. Ni siquiera me di cuenta, ni siquiera lo noté. Me miraste, entendiste que no quería hablar de lo que me pasaba y lo volviste a hacer. Sonreíste... y esta  vez no vi sólo una sonrisa, vi también que de verdad no te gustaba verme así... Y eso me hizo fuerte. Estuve hablando contigo sin parar, no recordé mis problemas ni un sólo instante, quemé el pasado en una llama azul que no volverá a arder... descubrí que hay un después.

Un después. Todavía sigues pensando que te debo el 2.5% de aquella canción que compuse en clase, y todo porque me ayudaste a ponerle título. ¿Te puedo decir una cosa? No te debo el 2.5%, te debo cada verso y cada palabra que salieron ese día de mis manos. Por cada mirada furtiva para inspirarme, por cada segundo que mirabas al infinito y yo recogía suspiros. Y bueno, en verdad la hoja y el boli donde lo escribí también eran tuyos.
Ahora le estoy poniendo música, pero sin ti es mucho más difícil.

En verdad mis amigos me han dicho que estoy haciéndome daño a mí mismo. Que debería ilusionarme menos y más despacio, que debería aprender a no darme una y otra vez con la misma pared. Pero no puedo. Sé que es difícil, pero también sé que hay historias con final feliz... y yo por un final contigo, estoy dispuesto a darlo y arriesgarlo todo.

A todo esto... sigo pensando que no eres mi tipo. Eres más bien.... mi todo."

Esas cosas que te encantaría poder decir y que no te queda más remedio que ahogar en el silencio de una carta que nunca será enviada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario