No sirve de nada lo claro que te lo expliquen, no sirve de nada lo claro que tú mismo lo veas...no sirve, porque la razón por la que sigues adelante, no tiene nada que ver con lo que piensas, sino con lo que sientes. Y quién
le dice que no al corazón? Yo no.
No creo que necesite un milagro, tan sólo que te des cuenta, que decidas dar un salto por fin, que decidas que la vida tiene algo más que ofrecerte, que hay algo que todavía no llegas a tener... y que decidas buscarlo en mi.
Si tú te atreves y das ese paso, yo prometo hacer de tu vida una aventura y una ilusión cada día, prometo que no volverás a pensar en cómo alcanzar tus sueños, porque yo te empujaré a hacerlos realidad, prometo que no dejaré que la palabra soledad se acerque a tus labios y que por cada lágrima que derrames, yo lloraré dos.
No puedo prometerte que sonreirás a cada momento, o que no sabrás qué es llorar, ni si quiera puedo prometerte que nunca te frustrarás... pero nunca llorarás sola, y mi espalda nunca la verás... porque igual que es cierto que cuando no tengo sufro mucho, más cierto es que cuando lo tengo, es imposible sentirlo más.
Y aquí uno escribe estas líneas, ya no sólo por desahogarse sin más, sino como esperando que al escribirlas, todo lo que escribe se haga realidad...porque aunque parezca mentira, las cosas escritas parecen más reales que las que sólo se piensan o se imagina. Quizá sea una tontería, o quizá tenga un poco de razón. Ahora una vez escrito, no soy capaz de echarme atrás.
Si esta historia vuelve a ser una historia que cae en el vacío, no me arrepentiré ni un segundo de nada de lo que he sentido. Si esta historia vuelve a ser una historia que no tiene más que un principio... no me arrepentiré de nada de lo que he hecho o dicho, porque si sólo va a tener un principio, al menos por mi parte, que sea el mejor.
No creo que necesite un milagro, tan sólo que te des cuenta, que decidas dar un salto por fin, que decidas que la vida tiene algo más que ofrecerte, que hay algo que todavía no llegas a tener... y que decidas buscarlo en mi.
Si tú te atreves y das ese paso, yo prometo hacer de tu vida una aventura y una ilusión cada día, prometo que no volverás a pensar en cómo alcanzar tus sueños, porque yo te empujaré a hacerlos realidad, prometo que no dejaré que la palabra soledad se acerque a tus labios y que por cada lágrima que derrames, yo lloraré dos.
No puedo prometerte que sonreirás a cada momento, o que no sabrás qué es llorar, ni si quiera puedo prometerte que nunca te frustrarás... pero nunca llorarás sola, y mi espalda nunca la verás... porque igual que es cierto que cuando no tengo sufro mucho, más cierto es que cuando lo tengo, es imposible sentirlo más.
Y aquí uno escribe estas líneas, ya no sólo por desahogarse sin más, sino como esperando que al escribirlas, todo lo que escribe se haga realidad...porque aunque parezca mentira, las cosas escritas parecen más reales que las que sólo se piensan o se imagina. Quizá sea una tontería, o quizá tenga un poco de razón. Ahora una vez escrito, no soy capaz de echarme atrás.
Si esta historia vuelve a ser una historia que cae en el vacío, no me arrepentiré ni un segundo de nada de lo que he sentido. Si esta historia vuelve a ser una historia que no tiene más que un principio... no me arrepentiré de nada de lo que he hecho o dicho, porque si sólo va a tener un principio, al menos por mi parte, que sea el mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario