El año nuevo no empieza como a uno le gustaría. Es una desilusión tras otra, es una decepción escondida detrás de un silencio de muchas palabras... y siempre, siempre es la misma asignatura.
Me siento como el mar cuando arremete una y otra vez contra las rocas de la costa. Una y otra vez, no importa cuan fuerte golpee, cuantas veces insista... ni consigue pasar de la roca, ni parece tener más remedio que seguir intentándolo una y otra vez, día tras día, noche tras noche.
Cuando nacemos y nos hacemos, a unos les toca ser roca, y a otros nos toca ser mar.